Parafraseo
Texto
original
Hacía en la calle un calor
sofocante: la atmósfera era casi irrespirable. El rumor de la multitud, la
vista de la cal, los andamios, los ladrillos, y ese olor particular tan
conocido por los habitantes de San Petersburgo que no pueden alquilar una casa
de campo en el verano, todo contribuía a aumentar la nerviosidad del joven. El
insoportable olor de las tabernas y figones, numerosos en esa parte de la
ciudad, y los borrachos que a cada paso se encontraba, aun siendo un día
laborable, acabaron de dar al cuadro un repugnante colorido.
Parafraseo
Hacía en el suelo un flujo
agobiante: el ambiente era fatigante. El chisme de la afluencia, la audiencia
de la cal, los andamios, los ladrillos, y ese aroma autónomo tan entendido por
los habitantes de San Petersburgo que no pueden rentar una casilla de recorrido
en el verano, todo contribuía a acrecentar la neurosis del inexperto adolescente.
La fastidiosa pestilencia de las tabernas y cantinas, numerosas en esa ciudad,
y los ebrios que a cada paso se encontraba, aun siendo un día hábil, acabaron
de dar al entorno un aborrecible colorido
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